Aquí nos hallamos ante un caso muy especial, pues durante la gestación, los cuerpos sutiles del bebé se encuenran en formación, y son extremadamente sensibles. Por lo tanto la terapia bio-sónica con cristales de cuarzo, debe ser llevada a cabo con especial cuidado y con atención profesional.
Se ha descubierto que por medio de los cuencos emisores de notas muy tenues, suaves, dulces y delicadas, es posible crear un bello espacio armónico de interconexión amorosa entre la madre, el padre y el bebé.
La respuesta del niño intrauterino no se hace esperar, ya que al percibir los códigos sonoros, su cuerpo inicia movimientos pulsantes, con el fin de dar a conocer su receptividad ante los sonidos.
Está comprobado que en el periodo de lactancia la madre produce más leche, ya que estos sonidos parecen estimular las glándulas mamarias.